Gibis,

hermano, amigo, compañero y protector.

 

Ser parte de tu vida ha sido un privilegio, porque compartiste tus ganas por vivir, tu energía, tu valor, fortaleza, firmeza y ejemplo.

Porque siempre fuiste Gibis y porque nunca habrá otro.

Porque tu breve estancia en este mundo fue suficiente para dejar una profunda huella en nuestras almas que ahora son consoladas con tu nobleza.

 

Gracias por acercarte a mí en los mejores años de tu vida.

 

Seré fuerte, como tú me lo enseñaste. Porque nunca te quejaste de nada, no me quejaré de tu inesperada partida.

"Así es la vida", decías al mostrar tu sonrisa de luna en los momentos difíciles. Y con una sonrisa como la tuya, aceptaré

que ya no estás entre nosotros. Y así como tu voz resonaba en cada lugar que pisabas, tu recuerdo se mantendrá siempre vivo.

 

Karen, todos estamos contigo.

Hasta siempre hermano.

Te veo en el cielo Hermano.

Descanse en Paz, Gilberto Muñoz Rodriguez.

 

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