
El menor de los carnales Muñoz se casó a finales de septiembre. Esta es una de sus últimas llamadas telefónicas como hombre soltero.

Esa mañana era la persona más relajada de la ciudad; las tías estaban más nerviosas por llegar a su cita en el salón.
Al parecer lo que más le preocupaba al Gibis era aprender a hacerse el moño.

La jefa tuvo que andar cuidando al Yoda, el gato de mi carnal y su morra.

El orgulloso padre.

Familia de varios lados cayó a Hermosillo y nos tuvimos que lanzar a comprar cabeza y barbacoa para que todo el clan desayunara.

Glamour shots familiares.


Chequen esas radiantes sonrisas.


Lo que un novio nunca debe olvidar: su descansa-brazos invisible.